Tomografía computarizada al faraón Amenhotep I

2022-01-01 15:58:57

Dyeserkara Amenhotep, también conocido como Amenhotep I o Amenofis I,​ es el segundo faraón de la dinastía XVIII de Egipto. Reinó de c. 1525 a 1504 a. C.1

Sucesor del rey Ahmose I, quien expulsó a los hicsos del país, se ocupó de reparar los daños causados a la monarquía por cien años de ocupación, y además luchó contra los libios y avanzó hacia el sur, atravesando Nubia, hasta la segunda catarata del río Nilo.

Como su padre, realizó generosas donaciones al dios Amón de Tebas, considerado el dios protector de la familia real y el promotor de la rebelión contra los hicsos.

Fue un monarca especialmente alabado por los constructores y llegó a ser deificado y adorado durante muchos años después por los artesanos y constructores de tumbas de Deir el-Medina, lo que ha hecho pensar que fue el verdadero fundador del Valle de los Reyes. Sin embargo, esto aún está por demostrar, pues no hay ninguna candidata seria a ser la tumba de Amenhotep I, ni en el Valle de los Reyes ni fuera de ella. Aun así, su momia fue hallada en el escondrijo DB320.

De su reinado se sabe menos que de otros gobernantes de la brillante Dinastía XVIII, pero se puede afirmar que fue una época tranquila en la que Egipto comenzó a abrirse al mundo y sus reyes comienzan a pensar en conquistas.

Este monarca solía ir siempre acompañado de su madre, la gran reina Ahmose-Nefertari, quedando en la sombra la gran esposa real y hermana del rey, Ahmose-Meritamón. Se cree que tuvo un solo hijo que murió en la infancia, aunque otras fuentes indican que no tuvo hijos.3

Amenofis fue sucedido por Tutmosis I, aparentemente una figura militar de alto rango. No está aclarado si había parentesco entre ambos, aunque se ha sugerido que Tutmosis I era hijo del hermano mayor de Amenofis, Ahmés Sapair

Luego del resumen del faraón, nos introducimos en la noticia. Todas las momias de la realeza que se encontraron a lo largo de los siglos XIX y XX en Egipto han sido abiertas para estudiar con detalle el interior, excepto una: la del faraón Amenhotep I.

Los científicos nunca se han atrevido a abrirla, pero no por temor a una maldición desde el más allá (como la que se decía que recayó sobre Howard Carter y Lord Carvanon por abrir la tumba de Tutankamón), sino porque está perfectamente envuelta, decorada con guirnaldas de flores y con la cara y el cuello cubiertos por una máscara incrustada con piedras de colores.

Investigadores egipcios han utilizado o un escáner por tomografía computarizada para revelar su interior.

Oculta durante milenios

Es la primera vez en tres milenios que se revela el interior de la momia de Amenhotep I, aunque esta vez sin necesidad de abrirla. La anterior fue en el siglo XI a.C., más de cuatro siglos después de su momificación y entierro originales. Los jeroglíficos han descrito cómo, durante los últimos compases de la XXI dinastía, los sacerdotes restauraron y volvieron a enterrar momias más antiguas para reparar los daños causados por los saqueadores de tumbas.

“El hecho de que la momia de Amenhotep I nunca hubiera sido desenvuelta en tiempos modernos nos dio una oportunidad única: no sólo estudiar cómo había sido momificado y enterrado originalmente, sino también cómo había sido tratado y enterrado de nuevo dos veces, siglos después de su muerte, por los altos sacerdotes de Amón”, explican los investigadores.

Al desenvolver digitalmente la momia y 'pelar' sus capas de forma virtual (las vendas de lino una vez desenrolladas pueden alcanzar más de un kilómetro de largo) hemos podido estudiar este faraón con un detalle sin precedentes”.

Juventud del faraón

Saleem y su equipo han demostrado que Amenhotep I tenía aproximadamente 35 años cuando murió, medía unos 1,69 metros, estaba circuncidado y tenía una buena dentadura. Dentro de la envoltura, llevaba 30 amuletos y una faja de oro con cuentas del mismo material.

“Amenhotep probablemente se parecía a su padre: tenía un mentón estrecho, una nariz pequeña y estrecha, pelo rizado y dientes superiores ligeramente salientes”, elucubra Saleem, que explica que no pudieron encontrar “ninguna herida o desfiguración debida a una enfermedad que justificara la causa de la muerte”, salvo “numerosas mutilaciones post mortem, presumiblemente realizadas por ladrones de tumbas tras su primer entierro”.

Las entrañas del faraón habían sido retiradas por los primeros momificadores, pero no así el cerebro y el corazón.

Técnicas de medicina aplicadas al estudio de momias

La tomografía computarizada es una técnica de diagnóstico, muy usada en medicina, que se basa en el poder de penetración de los rayos X para obtener imágenes del interior del cuerpo del paciente o, en este caso, del interior de una momia.

“Los rayos X son fotones de baja energía que pueden penetrar en objetos con densidades bajas, como los tejidos blandos y la madera, pero no en objetos densos como los huesos y los metales. Esta variabilidad en la penetración los hace valiosos para diferenciar entre materiales durante la obtención de imágenes”, explica a SINC la investigadora.

Los autores han estudiado mediante tomografía computarizada más de 40 momias reales, así como varias momias de nobles y gente de la época, como miembros del “Proyecto Momia Egipcia”, dependiente del Ministerio de Antigüedades del país.

Fuente: SINC, Frontiers in Medicine

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